Sintetizadores frenéticos. Ritmos mecánicos. Un trance musical. Así son los primeros 30 segundos de la banda sonora de Time Trax. Un videojuego noventero para la Sega Genesis. Los desarrolladores nunca lo terminaron, quedó como un prototipo. ¿Pero la música que compuso Tim Follin para este proyecto? Trascendió el tiempo.
6 temas que combinan el rock progresivo y el house. Canciones elegantes y ruidosas a la vez. Tranquilas pero con cierta agresión. Un matrimonio entre sintetizadores, máquinas de ritmo y guitarras plásticas. Los 90 condensados en un disco.
Como Time Trax era un juego de acción, las canciones son dinámicas y enérgicas. Recordemos el contexto en el que escuchamos esta banda sonora. Mientras luchamos contra enemigos y superamos obstáculos. Tim Follin creó ambientes sonoros que generan cierta urgencia.
Sin embargo, no son melodías que generen tensión o nerviosismo. Solo un aumento agradable de pulsaciones. Como cuando escuchás rock que te ayuda a levantar pesas. O cuando tomás un capuchino. Una leve euforia.
Este es un disco con un gran valor simbólico para mí. Lo escuché al menos 20 veces mientras escribía, hacía planes (a veces utópicos) o reflexionaba. Tiene en mí el mismo efecto que la música clásica pero con una estética más moderna.
Cuando escucho el último tema siento cierto vacío. Es un jingle de guitarra que anuncia el fin del juego con su melodía sencilla. Solo dura 12 segundos, pero es un microcosmo perfecto. Transmite que llegaste a la parada del ómnibus. Estás en la terminal y acabó el paseo.
Sin embargo, Time Trax tiene algo que te hace escuchar sus temas varias veces. El encanto de sus sintetizadores frenéticos, ritmos mecánicos y trances musicales. Todo para volver a viajar en el tiempo a los 90. Un tiempo que aunque no hayas vivido, anhelás.